domingo, 9 de agosto de 2015

HAY DOLORES













Y hay dolores que llevamos dentro, quizás por cobardes, por no quererlos sacar.
Y hay dolores muy profundos, que nos causan miedo, que nos causan cansancio.
Hay dolores que los llevamos en el hueso, en el alma, en las entrañas
que nos causan temor, que nos causan intriga.
Hay dolores muy profundos, muy secretos, muy nuestros
que no contamos, que no hablamos, solo pensamos.
Hay dolores que se olvidaron que están justo ahí, hasta que te das cuenta que jamás se fueron.
Esos son los más peligrosos.
Aquellos dolores que por más que lo intentamos, no los sacamos
Y se quedan anclados a ti.
Se ponen cómodos en un rincón, le salen telarañas, se empolvan
pero justo cuando crees que todo está bien, por primera vez, florecen, justo como lo hacen las margaritas, cuando menos te das cuenta ya se hizo un campo de ellas.
Los dolores son perfectamente humanos, nos hacen recordarnos lo miserables que somos
que no somos los reyes, lo sacerdotes, o los gobernantes del mundo
Los dolores nos vuelven salvajes, cavernícolas
Nos vuelven lo que realmente somos.
Nosotros mismos. Si, imperfectos.
Y te das cuenta que no todo es re confortante.
Somos un sentimiento que llevamos en las entrañas, que nos convierte en fantasmas
divagando en la mente, pues los dolores más profundos, ni con pinturas se pueden interpretar.
Gente muriendo lentamente caminando por las calles, gente triste leyendo libros en un café, gente desanimada fumando cigarrillos, gente que es cobarde y nunca lo dice.
Todos, en cierto punto, lo hemos sido o somos.
Vamos por ahí, llendo despacio por la vida, fingiendo que somos un Dios
que todo está bien, que tenemos el mundo bajo nuestro poder, dominantes
sonriéndose a la gente hipócritamente, hablando bien de los demás solo por encajar.
Basura, todo es basura si lo vez desde otro punto
menos poético, más realista.
La gente va tranquila,  fingiendo no tener miedo
Miedo a ser lastimados nuevamente, miedo al fracaso, miedo a no encajar.
Por eso hay más gente triste, que feliz.
Pues el mundo se volvió una etiqueta.
Y es por eso que guardamos los dolores muy dentro, por simple miedo a la etiqueta.
Quieres llorar, llora.
Quieres reír, ríe.
Quieres maldecir, maldice.
Quieres bendecir, bendice.
Quieres gritar, grita.
Pero hazlo.
La etiqueta es sola la basura que la gente invento para encajar en un mundo, que deliberadamente se había creado, originalmente para ser libre.
Los dolores son peldaños en las vidas de los humanos.
Rupturas, fracasos, desamores, muertes.
Los dolores son parte de nosotros, pero no tan parte.
Y es insoportable llevarlos dentro.
Tenemos la alama llena de luz cuando nacemos y solo con la misma convivencia en el lapso del camino se va haciendo más opaca.
Tenemos el alma llena de luz. Pero la vida no podía ser, solo luz.
Tenía que existir la oscuridad.
Y en esa oscuridad la gente se esconde, por miedo a su propio resplandor.
Gente dejando sus sueños por inseguridad a sí mismos.
Gente rompiendo promesas, por miedo a que la contra parte falle.
Gente suprimiendo carcajadas, por miedo a la etiqueta.
Gente alejándose de la persona amada, por simple miedo.
Y es aquí cunado el dolor florece.
Y te desgasta
Y te agobia.
El dolor se crea por ti mismo, y solo tú, eres capaz de sobrellevar eso mismo
Solo tú decides que tanto te afecta, y hasta que tiempo lo hará.
Sin embargo hay que tener bien puestos los pantalones para hacer que este corra y huya de ti.
Fácil no es, pero nada que valga la pena lo será.
Es un efecto colateral de la misma vida. Lo quieres, lucha por él.
El dolor es tan tuyo, que puedes hacer con él lo que sea
Guardarlo, afrontarlo o ignorarlo.
Tú decides.

domingo, 12 de julio de 2015

UN ACOMPAÑANTE









Quiero un amor, pero más que un amor, quiero un acompañante.
Quiero alguien que me dedique un buen día, y no solo me dedique los “buenos días”
Quiero alguien que no pregunte ¿Qué tal esta mi día? Si no, alguien que comparta ese día.
Quiero alguien que me diga buenas noches con un beso en la frente y porque no, otro en los labios.
Quiero un amor, pero más que un amor, quiero un acompañante.
Quiero un colega.
Quiero que seamos niños juntos.
Sin tapujos, ni prejuicios.
Quiero platicarle mi pasado, quiero disfrutar nuestro presente y porque no, platicarle sobre mis planes a futuro.
No quiero besarlo todo el día, como sé, el tampoco no querrá hacerlo.
Tampoco quiero abrazarlo las 24 horas del día.
Sin embargo, si quiero hacerlo durante el día.  No todo el tiempo, porque estaremos ocupados riendo, jugando, peleando, corriendo, caminando, mirando el cielo, no lo sé…
Quiero un espacio para cada cosa, sin embargo, no quiero que tengan ningún orden.
Ser humanos, realistas, surrealistas, soñadores, despegar los pies del suelo un poco y cuando ya sea necesario, volver firmes a tierra.
Quiero un amor, pero más que un amor, quiero un acompañante.
Disfrutar de los pequeños momentos, esos que parecen “insignificantes” pero que le dan, gran significado a la vida.
¿Pequeños momentos insignificantes, que le dan significado a la vida?
Si.
Esos en los que uno se da cuenta de las manías que tienen ambos.
Tan simples como que el mueva su cuello de un lado a otro cuando está listo para hacer algo, o haga movimientos apresurados con las manos cuando se encuentra algo acelerado o saber que sonríe antes de hacer o decir algo que le gusta.
Tan simples como saber que ella toca su cabello cuando esta triste, concentrada o aburrida.
Que presiona los dedos de sus pies cuando se encuentra incomoda.
O saber que sonríe cada que tocas su cabello de manera tierna.
Pequeños detalles que hacen, te enamores de esa persona.
Quiero un amor, pero más que un amor, quiero un acompañante.
Que no importe el lugar donde comamos.
Que no importe si es un restaurante caro, si es una fonda, si es un puesto que encontramos en alguna calle.
Si es en una banqueta, en un parque, en un puente.
La verdad no importa, comer a su lado sería suficiente.
No hay prisas de nada.
Quiero que se tome el tiempo de conocerme, que cuide los segundos al besar mis labios, al tomar mi mano, al mirarme.
Pues yo lo haré.
No hay prisas.
Quiero que se tome el tiempo de conocerme.
Que sepa mis miedos.
Mi pasado.
Mis creencias.
Mis delirios.
Mis pasiones.
Lo que me hace enojar.
Lo que me hace sonreír.
Lo que me hace perder la cordura.
Lo que me hace delirar.
Lo que me entristece.
No hay prisas.
El tiempo es relativo y cambiante, pero no hay prisa.
Quiero que se tome el tiempo de saber quién soy.
Pues yo lo haré.
Que sepa que no soy, sólo el nombre o el apellido que mis padres me pusieron.
Que hay una historia detrás de cada parpadeo, de cada suspiro, o de cada risa.
Que hay personalidades escondidas en mí.
Algunas será interesantes, otras confusas, otras hermosas, otras tristes.
Pero que todas hacen un conjunto de lo que soy.
Que tenga en mente, que se, el también lleva un conjunto de lo que ahora es.
Y que si el me acepta, yo lo acepto.
Y si no lo hace, también lo aceptare.
Quiero un amor, pero más que un amor, quiero un acompañante.
Tener bromas que solo, él y yo comprendamos.
Quiero un mejor amigo.
Ese, con el que sé, me podrá ver en el mejor vestido de gala, con el cabello bien peinado, y la cara perfectamente maquillada y al día siguiente, poder salir con aquel pants, aquella playera arrumbada perfecta para dormir, el cabello desacomodado y quizás con algo de ojeras.
Y que de ambas formas, aun le siga pareciendo hermosa.
Pues yo quiero un amor, pero más que un amor, quiero un acompañante.
Aquel, con el que no me de miedo dormir entre sus brazos.
Sea en una casa, en el camión, en un parque o en cualquier lugar.
Pues los colegas se cuidan y sé, él lo estaría haciendo.
Quiero que sepa que yo lo cuido.
Que no por el hecho de ser mujer, no tendría los mismos cuidados que el conmigo.
Quiero que sepa que él, me parecerá el hombre más atractivo usando aquel traje de gala, pero que al mismo tiempo me seguirá pareciendo el hombre más perfecto, aun usando aquellas sandalias, con aquel pants y aquella playera.
Que puede dormir entre mis brazos en cualquier lugar, pues como dije antes, los colegas se cuidan.
Y yo lo estaría haciendo.
Quiero poder llorar con el cuándo peor me sienta.
Cuando el mundo se me caiga en mil pedazos.
Cuando sienta ya no poder más.
Quiero llorar con él.
Y que él pueda hacer lo mismo conmigo, pues no lo juzgare.
Quiero un amor, pero más que un amor, quiero un acompañante.
Quiero tomar cualquier bus sin saber  a dónde nos llevara, perdernos, no importa, será divertido, pues estaremos juntos.
Quiero entrar a cualquier sala de cine y poder permanecer abrazada a él, viendo la película, sin que pase nada, solo disfrutar la película, su compañía y porque no, algunos tentempiés a nuestro lado.
Quiero entrar a cualquier sala de cine y besarlo y me bese y me mire y mirarlo.
Quiero ser su amiga y que él sea mi amigo.
Hacer locuras juntos.
Hacer el típico cliché de timbrar cualquier casa y salir corriendo, para después tomarnos de la mano cuando salgan los propietarios y no sospechen de aquellos dos jóvenes enamorados.
Lo cual será divertido.
Quiero ir en sus hombros por la calle.
Quiero pararnos en cualquier puente y gritarnos: Te quiero, te amo, te odio.
Cualquier cosa.
Que la gente se desconcierte.
Quiero un amor, pero más que un amor, quiero un acompañante.
Presentarle a mis padres y sentir el corazón que explota.
Que me presente a sus padres y sentir ganas de correr, pero permanecer ahí.
Quiero un amor, pero más que un amor, quiero un acompañante.
En el día
En la noche
Bajo el sol
Bajo las nubes grises
Baja un cielo despejado
Bajo la lluvia
Bajo un árbol
Un paraguas
Incluso en la apocalipsis
Quiero un amor, pero más que un amor quiero un acompañante
Y que él quiera lo mismo
Pues las tasas de café ya se aburrieron de cortas conversiones
Las tasas de té, de las cortas horas que llegan a durar
Quiero un amor pero más que un amor, quiero un acompañante
Quizás ya lo tuve.. quizas no, así fue....

jueves, 25 de junio de 2015

Fuimos.







El amor que tuvimos fue más que versos y frases bonitas.
Fue más que un “buenos días” por la mañana.
Más que un “Ten buen día” por las tardes.
Más que un “Ten dulces sueños” por las noches.
Nuestro amor estaba conformado por acciones.
Estaba conformado por caricias
Estábamos conformados de la mano, sí. De largas caminatas tomados de la mano.
Nuestro amor fue toda una aventura.
Fue quedarnos encerrados en lugares y poder inventar maneras de salir de ellos.
Fue besarnos a escondidas de las autoridades.
Fue correr juntos para alcanzar el bus.
Fue cruzar la ciudad entera.
Fue mirar el cielo acostados en el suave césped.
Fue tocar la mejilla uno del otro y repetirnos una y otra vez que todo estaría bien.
Fue abrazarnos y no soltarnos.
Fue cruzar los meñiques para prometernos que la vida sería justa con nosotros.
Fue secar el llanto de los ojos y besar lo salado de los labios.
Nuestro amor fue más que versos y frases bonitas.
Fue soportar el mal humor de ambas partes.
Fue querernos en ratos aunque lo hiciéramos a diario.
Fue pelear por qué lugar visitaríamos.
Fue pelear por ver, quien quería más al otro.
Fue cruzar las calles colgada de tus hombros.
Fueros besos en el rostro.
Fue explotar y reprochar.
Fue escapar a lugares que nadie, jamás supo de su existencia.
Fue robar una flor y correr despavoridos.
O cariño, nuestro amor fue más que un montón de palabras y promesas vacías.
Fue quedarse en desvelo por el cuidado del otro.
Fue comer acostados viendo cualquier película.
Fue tomar bocanadas de aire de la preocupación por el bienestar del otro.
Fuimos conformados por olas grandes de deseo de cumplir nuestro sueño de vernos juntos, de tener un techo, comida y resguardo.
Fue saber que éramos, aunque no todo el tiempo estuviéramos juntos.
Fueron desvelos a escondidas.
Fue algo más que apoyo, fue saber que no estabas sólo.
Cariño fuimos tantas cosas, que la luna estuvo al tanto de nosotros.
El cielo no se cansaba de seguirnos a donde fuéramos.
El sol apaciguaba el resplandor para poder mirarnos.
O cariño.
Fue intenso ¿cierto?
No fuimos palabras incompletas. Fuimos hechos completos.
No fuimos frases de amor. Fuimos creadores de dichas frases.
Nunca tuvieron tanta fe en lo que fuimos.
Pero fuimos sol, fuimos tierra, fuimos aire, fuimos un grito angelical, fuimos fuego, fuimos cielo, fuimos infierno…
Y ahora, cariño mío, sólo somos un roto aleluya.
Pero de qué manera fuimos y de qué manera seguimos siendo.
Reyes, padres y sacerdotes fue nuestra cruel historia.
al atardecer, por confesiones al anochecer y por miradas antes de dormir.

Pero el creador nos quería juntos por ese tiempo, así que brindemos por eso.
Pues al menos alguien, quiso que fuéramos, por lo menos, en un tiempo.

sábado, 20 de junio de 2015

PAPÁ♡♡











Hablemos de un TODO.
Mejor dicho. De mi propio “Holístico”.
Hoy hablare del hombre más fuerte del mundo, el hombre invencible que todo lo puede, el hombre que saca fuerzas de cualquier sitio o lugar. Aquel que sin poderes, va saltado de edificio por edificio, sólo por ti.
Dios creo al hombre a su imagen y semejanza, dicen por ahí. Y yo creo que no hay mejor descripción que esa misma.
El vino al mundo y fue el primero entre cinco.
Eso quiere decir que lo convirtió en el mayor de los otros cuatro.
Yo no lo conocí, para ese entonces, probablemente mi existencia estaba reducida a ser una simple espora en la tierra.
Sin embargo, de algo estoy segura. Su existencia fue lo más sagrado y religioso que puedo haber llegado al mundo.
Ojos grandes y castaños, frágiles manos y piel suave como la seda.
Más de una galaxia tuvo que haber explotado al momento que el por primera vez, abrió los ojos. La verdad es, que me hubiese encanto poder haber estado ahí y sentirme sumamente orgullosa de saber, que algún día, el sería el más grande amor de mi vida.
El tiempo fue pasando y él se hacía mayor.
Rebelde, descoordinado y con una inteligencia  perspicaz.
Uno entre tantos… No, ni entre tantos, ni uno sólo.
El único.
Antes de poder conocernos el conoció otros amores y cuido de alguien más.
Su corazón no me conocía, sin embargo y sin saberlo, él se preparaba para mí.
Admitiendo claro, que el privilegio de sentir su protección, la tuvieron otras personas antes que yo, claro ejemplo fueron sus hermanos, en más de una ocasión sus padres y finalmente de la mujer de quien se enamoró.
Y ¡caray! vaya de que mujer.
Poco a poco su carácter se fue forjando, aprendiendo todo a buscar salidas y ganarse la vida a su modo,  se aprendió el todo y nada y a luchar codo, con codo, pero más que nada, cada día, aprendía más de sí mismo.
Hasta que se convirtió en lo que ahora es.
Tuvieron que pasar una infinidad de cosas para que yo llegara.
Sé que en más de una ocasión se sintió decepcionado y abrumado.
Ilusionado.
Triste.
Feliz.
Enamorado.
Desesperado.
Que en más de una ocasión tuvo esa sensación de sentir que tenía la ‘’S’’ marcada en el pecho.
Y muchas otras, en las que pensaba que había criptonita en cualquier lugar donde pisara.
Y luego, la conoció a ella.
Encantado yo.
Encantada yo también.
Y así empezó la historia que bien, podría estar redactada en las páginas de algún libro.
Él sabe que significa esta vida.
No es simplemente un soplo de aire o un parpadeo de día a noche o de noche a día.
No.
Él sabe la profundidad que tiene la misma.
Si luchas puedes perder, si no lo haces, estas perdido.
Si no arriesgas no ganas.
Si no preguntas, no lo sabrás.
Si no lo haces, nunca conocerás.
Si no inventas, no dejaras huella.
Siembra lo que quieras cosechar.
Él sabe el significado de la misma y lo que conlleva a estar en ella.
Él sabe luchar sin poderes, si no es, que se inventa los propios.
Si alguien me lo hubiese contado, jamás lo hubiese creído.
No creería que pudiese existir algo tan maravillo o majestuoso.
Habilidades de hacerte sentir la persona más importante.
Habilidades de hacer sanar tu corazón.
Habilidades de darte impulsos para que puedas volar.
Habilidades de hacerte reír.
Habilidades de hacerte enfadar.
Habilidades de protección.
Habilidades y más habilidades infinitas en su ser.
Jamás lo hubiera creído, pero así es, si existe.. ¡EL EXISTE!
Y de qué manera.
Aquí es, cuando entramos los dos.
¡Bienvenida! ¡Bienvenido, mi primer amor!
Sin hablar, sin poder hacer ningún gesto entendible, el comprendió.
Paso a paso, guiando mis desequilibrados pasos. Poco a poco, alimentando mi estómago.
Yo ya camine por ese bache, por ahí no, intenta por este otro camino.
Oye inténtalo, tu puedes  y siempre podrás.
Me caire contigo y así puedas ver, que estar en el suelo a veces, puede ser divertido.
¿No te quieres levantar? Are el mundo a tu tamaño, pues a veces es necesario ver las cosas desde otro ángulo.
¡Vamos no siempre puedes estar ahí abajo! Construiré una escalera, para que te sea más fácil subir.
¿No puedes pasar? Construiré un puente para llegar hacia ti.
¿Tienes miedo? Ven toma mi mano y todo estará bien.
Hasta que me convencí, que sí. Efectivamente era un ángel.
Me enamore de él, tanto que su nombre no bastaba para  decirle cada uno de los días de mi existencia, lo mucho que lo amaba.
Así que lo nombre papá.
Y así mismo el me nombro hija.
Enorgulleció a mi corazón y mi ser por fin se sintió satisfecho.
He llegado a pensar, que sería mis días sin él.
¿Una vida sin él? ¿Eso  acaso existe?
Sé que se puede, pero no puedo siquiera pensarlo.
Una niña siempre va ocupar del hombre que le enseñe andar en bici.
El hombre que la impulse hacer cosas nuevas e innovadoras.
Ese, que te lleve de los hombros y te enseñe el mundo a su altura.
El mismo, que te lleve de la mano y te sientas invencible.
Ese con el que quieres subirte a sus zapatos y bailar siempre con él.
Ese, con el único hombre que quieres, te entregue en el altar (Aunque muy probablemente él no quiera hacerlo).
Ese, el único hombre al que quieres amar incondicionalmente para toda tu vida. Cada uno de los días de tu existencia y que de antemano sabes,  será el único primer gran amor de tu vida.
Soy trocitos suyos.
Soy pedazos de sus ojos, pedazo de sus manos, pedazos de sus sonrisas, pedazos de su intelecto.
Soy grandes pedazos de él.
Y él, todo el ser completo de mí.
Sé que no fui y soy la única en su vida.
Pero vaya que agradezco ser de él.
Y vaya que agradezco que él sea de ella, mi mamá.
Y cuanto agradezco que sea de ella, mi hermana.
Pues él me ha dado la felicidad que hoy tengo y que no habrá hombre en la tierra nunca jamás que ame de la misma manera que lo amo a él.
Porque ante los ojos de un hijo, el padre es su propio Dios.
Y si decía que Superman no existía, bueno más allá de lo surrealista y fantástico.
El, a comparación de ese hombre de capa.
El si tiene poderes.
¿Cuales? TODOS.
Porque en ninguna batalla me ha dejado sola ¿Que si ha habido derrota? No para mis ojos.
Ya gane.
Lo tengo y esa es una gran victoria.


Y así para siempre festejare entre el cielo y la tierra, pue él está en mi
Manteniendo siempre al corazón.


Lo amo
Por siempre.

domingo, 7 de junio de 2015

ELLA♡















Ella podría hacerte sonreír cualquier día de la semana, sin importan la hora, el día o el lugar.
Ese es su don.
Te da su misma felicidad.
Ella es la clase de mujer que te dedicara poesía con tan solo la primera sonrisa que le dediques. Incluso escribirá sobre ti, aun cuando horas atrás haya llorado por causa tuya.
Es inteligente, sin embargo muchas veces no lo cree.
Es bonita y va por la vida caminando sin saber a qué grado lo es.
Tiene la fuerza de cientos y la mirada de una niña triste.
Ella es como el suave granito en un desfiladero de aguas templadas
Un suave soplo de aire por las tardes
Y el primer rayo de luz, que se asoma por las mañanas
Tiene fuego en el corazón y este late para arder, nunca late a medias.
Muchas veces mansa del dolor
Y muchas veces resistente como palmera en un huracán
No es común, pero tampoco clásica
No es el tipo de mujer que encuentras caminando
Ella es la viva imagen de huellas en la arena que no dejan rastro
sin embargo, sus pisadas son tan profundas que deja su esencia
en cualquier rincón donde pisa.
Tiene llamas en la piel
Hace quien la conozca nunca olvide su nombre.
No mires sus ojos, pues tiene poesía en ellos
paisajes y mágicos mares.
O no, no mires sus labios, son nubes de atardecer con colorante rojo, rosa y naranja entre ellos
Solo hay un problema.
Ella puede ser tan resplandeciente como luz de día al despertar
o tan gris como el cielo antes de llover.
Su tristeza es pura, se quiebra con facilidad
Ella no tiene talón de Aquiles
Ella no es porcelana.
No.
Su ser esta hecho del más puro cristal, frágil, liso y filoso si te tocan sus cristales
Su ser es así, transparente, hermoso y humilde
Si pudiera abrazar tus tristezas y absolverlas, para después escupirlas solo para verte feliz
créeme, ella lo aria.
Tiene gustos sencillos
Puede caminar descalza por horas en la alfombra del suave pasto, soplando dientes de león y pidiendo el más poderoso de los deseos, para sus adentros.
Hace música con el cantar de las aves y tiene esa curiosa manía de mirar el cielo y hacer historias con las figurillas de las nubes.
Su ser es así, libre.
No le gustan las ataduras, le gusta pertenecer siendo libre, volando
sobre los despejados cielos.
Muchas veces siente no encajar y se pregunta si su lugar es quizás, en el mismo cielo
Le gusta reír
De hecho tiene muchas risas.
Tiene desde la más picara de ellas, hasta la más dolorosa.
Sus ojos brillan cuando algo le gusta bastante, es tan poderoso su resplandor
que no puedes dejar de verlos.
Tiene manías en las manos, no es muy notorio
sin embargo, si eres buen observador, notaras los diferentes movimientos que realiza con sus manos al platicarte de ciertos temas.
Sus pasos son despacios y vacilantes, unas veces, incluso, bailarines.
Algunas veces habla sola y se cuentas sus propios chistes
muchas veces la gente la juzga de loca, pues se ríe sola por las calles.
Se ríe de ella misma al tropezarse y no por eso es torpe.
Prefiere más el olor de un libro al de un cigarrillo.
Y cuando escucha música se crea sus propias novelas.
Románticas y algunas trágicas. Algunas tan interesantes que podría hacer un libro de ello.
No es común, es bastante extraña de hecho.
Pero justamente eso es lo que la hace tan especial.
Que no hay ninguna como ella.
Es constante, no importa lo rota que este. Seguro encontrara la forma de tomar cada pieza para estar para ti.
Lejos o cerca.
Su belleza física es bonita, pero cuando la conoces a fondo
quizá, probablemente pensaras que es un ángel, quizá una flor
quizá y solo quizás la veras como el holístico que jamás existió.
Su belleza es así, cambiante, dulce y forastera.

lunes, 1 de junio de 2015

Voz.





A veces, solo a veces, las personas ingenuamente no se dan cuenta el porqué de tantas cosas.
Y no es ingenuidad, lo sabes.
Pero te gusta sentir que no lo sabes.
Entonces te bloqueas a ti mismo y te dices que todo está bien, que todo pasa por algo y no es como que no haya algo de sentido en esta monótona frase. Es sólo que cuando la dices, solo para bloquear aquello que no quieres ver, simplemente no tiene sentido.
La frase solo toma sentido cuando vas entendiendo el porqué.
Difícilmente alguien puede verlo.
Entonces llega esa voz gritándote lo importante que eres.
Te cuesta creerlo porque has pasado una vida contigo mismo, repitiéndote que hay cosas más importantes que tú mismo.
Pero esa voz permanece constante.
Poco a poco se adentra en tus oídos, suave y no ensordecedor.
Importante tú, asombroso tú, maravilloso tú, potencial en ti.
Y te empieza hablar de ti, como tú no lo sabes hacer.
Cree en ti, como yo lo hago. Y tú no dejas de no creer.
Estabas tan ahogada  en la porquería de cosas que habitaban y probablemente en resacas habite en tu cabeza, que no puedes ver que realmente sí. Hay cosas asombrosas en ti que tus ojos ingenuos no pueden ver.
De nuevo esa voz, acercándose, acompañándote y algunas veces gritándote que no estás solo.
“Yo aquí contigo”
Y tu no lo crees, pues te han fallado en repetidas ocasiones.
Voces, dragones, mostros.
Llámalos como quieras, te han fallado y te has fallado tú.
Poco a poco, extrañamente, te acoplas a esa voz y empiezas a entablar una conversación más a fondo.
Una conversación real, como pocos y como muchas que sabes tendrán.
Entiendes que aunque hay muchas voces, pocas llegaran hacer que abras tu alma mental y que como pocas veces, puedes confiar y sentirte cómodo.
Sigues desconfiando de muchas cosas de ti mismo que luchas porque te gusten, aunque sea un poco. A veces suplicando que por lo menos, ciertas cosas de ti, te den gracia.
Pero no, aun te cuesta trabajo y es ahí cuando la voz llega nuevamente a ti.
Cálida para ti.
No es que dice, si no como lo dice. No es que dice, si no quien lo dice. No es la palabra, es la forma.
Te das cuenta que poco a poco, empiezas a salir de tu propio pozo. Quizás no tan hondo, quizás sí. Pero es tu pozo y vaya que cuesta trabajo salir.
Pero te das cuenta, que haya no tan alto una mano se acerca a la huesuda muñeca tuya y te alza, te asusta un poco y retrocedes, pero esa mano lo único que intenta es salvarte de ti mismo.
Y lo entiendes. Entonces aflojas y dejas que te alce.
El sol arde en tus ojos, pero no importa aquella sombra aparece frente tuyo y sabes que todo estará bien.
Aprendes a querer a la voz y sabes que la quieres a tal punto que te cuesta desprenderte de aquella voz.
Puedes incluso hablar y no parar de hacerlo pues esa voz te dice que eres graciosa, aun en tus momentos más tomentosos.
Con pasos lentos te miras al espejo y notas algo distinto.
Tu cara ya no esta tan enterrada, tan llena de polvo y cenizas.
Y te da por reírte.
Se lo confiesas.
Gracias, me has estado ayudado.
Y aquella voz nunca lo entenderá, porque incluso tú mismo no te entiendes.
Y le pides que no lo haga, solo que este.
Sabes que si algo le pasara aquella voz te sentirías algo perdida, pues dentro de cierto tiempo aquella voz te ayudado en cosas que ni tu terminas de entender.
No te cansarías de escuchar hablar de sus historias, pues ninguna se repite y cada una te deja un aprendizaje.
Entonces te vuelves egoísta, pues esa voz es importante para ti.
Sabes que no importa si tu risa sonara sonora, desentonada o ridícula. Esa voz reirá contigo.
Sabes que no importa si lloras o gritas, esa voz ara que vulvas en razón.
Sabes que tú no vez ciertas cosas, pero esa voz te enseña a psicoanalizar la situación.
Todo está bien, pues esa voz no es tuya, pero que bien se siente saber que hay una voz cerca de ti, que te gritara sin perder aliento alguno, que a pesar de la tempestad.
Todo, absolutamente todo, estará bien.
Llámalo voz, llámalo ángel, llámalo amigo.
Llámalo como tú quieras.
Incluso tercer ojo. Pues ese ojo te ayuda  a ver que no todo es como lo pintan.
Quizás sí.
Quizás sea ese símbolo enigmático, el “Triangulo” aquel que te ayuda a ver cosas que, quizás tu no vez.
Y eso está bien.
Llámalo voz, ángel o amigo.
Pero siempre siéntete orgulloso de tener a eso que te pone los pies sobre la tierra.

Y no olvides decir.
Citándolo claro.
Te quiero.


miércoles, 27 de mayo de 2015

Hoy te digo adiós







Hoy te digo adiós y le digo así mismo, adiós a lo que alguna vez fuimos. Pues ya no seremos.
Le digo adiós a los grandiosos días en los que creí que sería tuya por siempre, en los que creí que algún día compartiría un hogar, quizás un perro y porque no, hasta un gato.
Le digo adiós a todos los momentos en los que tantas veces me refleje en tus ojos plenamente enamorada de ti. De tus defectos y de tus virtudes.
Le digo a dios al olor de tu piel, esa misma que me cubrió tantas veces del frio y del sufrimiento. Esa misma que me abrazo con tanto amor.
Le digo adiós al sonido de tu voz diciendo te amo y algunas muchas veces: Te lo prometo.
Le digo adiós aquellas tardes en las que conversábamos nuestras almas en pleno atardecer.
Le digo adiós a los secretos que te conté y sé que hoy te llevas.
Le digo adiós a las fotos tomadas y que quizás faltaron por tomar.
Le digo adiós a tus manos, aquellas que tantas veces me acompañaron a distintos lugares.
Le digo adiós a las cosquillas que me llegaste hacer en el estómago o en cualquier sitio débil de mi delgado cuerpo.
Le digo adiós a mis noches de llanto de tanto amarte.
Me despido de aquellas mañanas en las que me viste en las peores fachas y aun así decías que era completamente hermosa ante tus ojos.
Le digo adiós a nuestras largas conversaciones nocturnas por teléfono o cualquier otro medio de comunicación.
Me despido de tus cuidados y de tus chiqueos.
De tu cocina por la mañana, por la tarde y muchas otras por la noche.
De tus risas y bromas.
Me despido de aquellas bromas que solo tú y yo comprendíamos.
Le digo adiós a las tardes lluviosas abrazada a ti.
Le digo adiós a los lugares frecuentados únicamente por ti y por mí.
Adiós a todas esas costumbres que nos acompañaban a nuestras salidas.
Adiós a todas aquellas promesas y planes junto a ti.
Le digo adiós a la persona que solía ser cuando estaba junto a ti, pues sé que no la volveré a ver nunca más.
Le digo adiós a mis noches de tormento causadas por ti.
Adiós a todas aquellas peleas llegaron a herirnos tanto. A veces a uno más que al otro.
Me despido de tus lunares que de memoria me aprendí.
Le digo adiós a los miedos que causaban tus fallas pasadas en el aquel presente.
Le digo adiós a todas tus costumbres
Adiós a tus ademanes que muchas veces amaba y odiaba tanto.
Adiós a todas aquellas veces en las que me hiciste sentir menos.
Y así mismo, adiós a todas aquellas veces en las que me hiciste sentir única.
Le digo adiós a nuestras mentiras piadosas para vernos.
Adiós a nuestras escapadas a lugares sin permiso de nuestros mayores (Principalmente, de mis mayores)
Me despido de esas caminatas largas tomadas de tu mano.
Me despido de todas aquellas veces en las que llore en público por causa tuya.
Les digo adiós a todas las rosas y flores que llegaste a obsequiarme.
Le digo adiós a cada fecha importante etiquetada con el nombre de aniversario de cada mes y cada año.
Le digo adiós a todas tus verdades a medias.
Adiós a todas tus mentiras.
Le digo adiós a mi afán de querer permanecer siempre a tu lado.
Le digo adiós a mi miedo por tus celos.
Le digo adiós al miedo de que no me celaras.
Le digo adiós a tus regaños tiernos.
Adiós a nuestras pláticas serias.
Adiós a nuestros momentos de locuras compartidas.
Me despido de lo acogedor que llego hacer, estar en compañía de ambas familias.
Adiós a las fiestas familiares de ambas partes.
Adiós a las salidas improvisadas y planeadas.
Le digo dios a nuestras peleas amorosas y muchas otras catastróficas.
Adiós a mis noches de desvelo por ti.
A las comidas compartidas.
Adiós aquellos momentos en los que permanecimos en silencio.
Incluso le digo adiós a tu mal humor que muchas veces fue hiriente para mí.
Le digo adiós a las canciones dedicadas y que quedaron por dedicar.
Hoy me despido de ti con un gran peso en mi pecho. Y no me despido para que este se aliviane.
Me despido de ti para que ambos sanemos pues juntos jamás lo aremos. Y no es que sea pesimista.
Pero seamos sensatos. Estamos brillando más estando separados sin opacar el brillo del otro y aunque probablemente abra noches en las que deseé que sea solo un sueño, sé que es lo mejor.
Algunas historias se crearon solo para mostrarnos quienes podemos ser.  Y quien no queremos ser.
Algunas historias son para siempre aunque ya no se estén juntos. Pues gracias al punto final de ciertas historias, podemos crear una nueva. Con la versión mejorada de sí mismo.
Y así es que ciertas historias amor se vuelven eternas… Pues es aquí, donde comprendo la frase:
“Lo mejor que puedes obtener de una relación, es que esta te inspire hacer una versión mejorada de ti mismo”
A veces ciertas historias se tienen que cerrar, para que esto mismo pase.
Eso, justamente fuiste tú.
La persona que me inspiro a ser mejor versión de mi misma. Quizá no de la manera romántica que cualquier persona esperaría.
Pero si de la manera más humana. Llena de errores, triunfos, amores y desamores.
Por eso…
Hoy me despido de ti.
Para que al fin, puedas ser la versión mejorada que sé, puedes ser.
Para que ambos nos liberemos de los males que nos hicimos.
Me despido de ti no por rencor. Si no por amor.